La meditación y los niños

Una buena manera de empezar, si tus hijos son menores de 5 años, es tan sólo permitirles estar contigo -tomándote la mano- durante tu propia meditación. La imitación es fundamental en esta edad y le ayudará a acostumbrarse. No lo obligues a quedarse hasta que acabes, dale oportunidad de alejarse cuando se canse. Dos o tres minutos por día bastarán.

Entre los 5 y los 7 años podrían empezar a practicarla en forma de juegos, cuentos o canciones donde se pueda empezar a introducir la respiración juguetona (quizá imitando algún animal) ó pedirles que guarden memoria del paisaje para recordarlo cuando se sientan nerviosos.  De 5 a 10 minutos dos veces por semana bastará.

Después de los 8 años, ya serán capaces de comprender técnicas con mayor dificultad para respirar y seguir instrucciones precisas en las meditaciones guiadas. El tiempo puede ser variable pero la constancia y periodicidad serán importantes.

Entre los beneficios más inminentes de esta práctica en los pequeños, se encuentran:

  • Regulación de sus órganos, su desarrollo neurológico y su capacidad cardiovascular.
  • Mejora de la atención, la capacidad de abstracción, la lógica y el cálculo mental.
  • Conocimiento de sus emociones, sus capacidades y sus límites
  • Mejora sus habilidades sociales. Se vuelve más compasivo y empático
  • Gozará de un sueño más reparador y mayor calma en situaciones difíciles
  • Mejor rendimiento en sus estudios
  • Reducirá la impulsividad

Por último, es importante que tomes en cuenta que no existen reglas estipuladas para su práctica, pero hay algunos consejos que te pueden ser útiles como incorporar respiraciones profundas en la rutina diaria antes de irse a la cama.  Esto los ayudará a relajarse y prepararse para la noche y para situaciones donde se requiera tranquilidad.

También toma en cuenta que puedes auxiliarte con un profesional o asesor calificado.  Del mismo modo, existen  libros, grabaciones, videos, sitios web, aplicaciones y entrenamientos en línea que te serán de muchísima ayuda